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Donde comer en Buenos Aires: Una guía, parte II

Continuando con la guía de los lugares en donde comí en Buenos Aires, en esta oportunidad voy a contarles sobre los otros lugares a los que fui. Este post no será temático como el anterior, en el que escribí exclusivamente de pizza, por un motivo específico: Cuando salimos por pizza, fuimos a lugares muy específicos y era todo parte de la experiencia pizzera en Capital Federal.
En esta ocasión, se trata más que nada de lugares más bien "random" a los que fuimos, o mejor dicho, a donde las circunstancias nos llevaron. 
Algunos de ellos fueron toda una sorpresa y otro* fue algo decepcionante a decir verdad. 


HAMBURGUESAS 🍔🍔🍔



El primer almuerzo oficial que comí en argentina fue una hamburguesa en El Rosedal. El Rosedal es un parque ubicado en Palermo, de una extensión de 3,4 hectáreas y sobre 18.000 rosales. En sus alrededores se encuentran unos carritos que ofrecen hamburguesas, bondiolas, churrascos, aguas, bedidas gaseosas. En uno de estos carritos compramos una hamburguesa parrillera, simple, en pan frica. El precio fue alrededor de $45 argentinos, alrededor de $1.600 chilenos, algo caro para ser solo el pan con la hamburguesa, pero era bastante sabrosa,  y te ofrecen sobres complementarios de mayonesa, ketchup y mostaza para acompañar. La hamburguesa te la cocinan al instante y el pan viene calentito y crujiente.

El Rosedal de Palermo: Avenida Infanta Isabel 900, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



"La mejor, lejos"

A Mi Barrio llegamos por casualidad. Era un viernes por la noche y con María y Sofía íbamos a salir a por comida y unas 'birras' a un lugar cercano, pero en el camino, en plena calle nos encontramos con Magui, amiga de Sofí, quien nos comentó que el lugar al cual íbamos originalmente estaba lleno y que ella venía desde 'Mi Barrio'. Ahora, honestamente cuando ella menciona que venía de 'Mi Barrio' yo literalmente pensé que venía desde su barrio, desde el sitio en donde vive. A los minutos caí en cuenta que el lugar en donde estuvo se llamaba así. Entonces fuimos para allá.  Y estaba lleno. Pero ya estábamos allí y no íbamos a salir a buscar un nuevo lugar porque, aunque estábamos muy cerca de casa, ya era tarde y estábamos cansadas y teníamos hambre. Así que buscamos lugar donde sentarnos y luego revisamos la carta para ordenar.

La carta de 'Mi Barrio' en esa época (octubre 2016) era bastante extensa. Ofrecen hamburguesas, todas nombradas por un barrio de Buenos Aires, ensaladas, papas fritas, postres, bebidas, limonadas y cervezas. Ordenamos una porción de papas fritas con cheddar derretido encima, más cerveza rubia artesanal y para comer, con Sofi nos repetimos una Recoleta: 170 gramos de carne, rúcula cebolla caramelizada y queso brie. Celestial. María ordenó una Palermo: 170 gramos de carne, queso cheddar, tocino, cebolla caramelizada y huevo frito  

La orden se demoró un poco en salir, ya que la lista de espera era bastante extensa. Pero cuando nos las entregaron, las hamburguesas venían calentitas, la carne perfectamente cocinada, las papas y el queso perfectamente derretido. Valió la pena la larga espera, aunque quizá tampoco fue tan larga, lo que pasa es que cuando tienes hambre, cualquier espera se hace eterna. De lo que me podría quejar es tal vez en la baja iluminación. Me pareció que para ser un restorán de hamburguesas, la iluminación daba más bien la atmósfera de bar. 
Un dato, cuando vayan y no tienen internet móvil, pidan la clave del Wi-Fi. Una pista, está indicada al comienzo del post.



Mi Barrio Hamburguesería, Capitán General Ramón Freire 919, Colegiales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


MILANESAS

Este es un tema algo sensible para mí, ya que las milanesas, o escalopas como las conocemos de manera popular en estos pagos, son una de mis preparaciones favoritas de carne.
Personalmente me gustan prepararlas primero en el sartén, sellarlas, para luego terminarlas de cocer en el horno. ¡Quedan jugosas!
En Buenos Aires tuve dos oportunidades de comer milanesas.

La primera, fue mi primera cena en Buenos Aires, en casa de María y Nico. Esa noche, un martes, cenamos empanaditas de pino que Mari tenía congeladas para luego pasar al plato principal, Milanesas con puré de papas. María me había advertido que su puré de papas era uno de los mejores que probaría en la vida, y de verdad yo pensaba que estaba exagerando. Seamos honestos, a quienes nos gusta cocinar y sabemos que somos buenos en eso, siempre decimos que nuestro -lo que sea- es el mejor del mundo. Pero María hablaba en serio. Su puré de papas es uno de los más ricos que he probado en mi vida.
Respecto de las milanesas, no tengo nada que criticar, estaban perfectamente ejecutadas, bien condimentadas y muy tiernas, a pesar de tenerlas congeladas. Luego aprendí que María compra sus milanesas, de vacuno y pollo, ya listas, ya apanadas, porque así las venden en la carnicería. Yo aquí he visto en los supermercados que venden las escalopas ya apanadas y congeladas, pero nunca las he visto así en la carnicería del barrio, a granel, idea que me parece de lo más cómoda, porque te ahorras mucho tiempo en prepararlas y solo  las ocupas cuando las vayas a necesitar. El puré de papas con milanesas de María; un 10/10.

La segunda ocasión

Un sábado de octubre fuimos, junto con Ale y Maca, dos amigas de María, a recorrer el barrio de San Telmo, en específico, el mercado de antigüedades. Pero antes, pasamos a almorzar ya que habíamos partido temprano con solo un ligero desayuno en nuestros estómagos.

Luego de recorrer distintas calles y plazuelas del barrio, llegamos a Plaza Dorrego, que constituye uno de los principales paseos peatonales de Buenos Aires. A su alrededor se encuentran café, bares, restoranes, que sacan sus mesas y sillas a la calle cuando el clima lo permite, tiendas de antigüedades y puestos de artesanías. Rodean la plaza edificios de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, de no más de tres pisos, que le otorgan a la plaza, y en general al barrio de San Telmo un aire de seguir viviendo en esa época, considerando que las calles son adoquinadas y se ha preservado la arquitectura de antaño, sin dar paso a nuevas tendencias en diseño, manteniendo la mística de un barrio con más de doscientos años de historia.

Fue en la terraza de uno de estos restoranes que rodean la plaza, en donde nos sentamos a almorzar. Considerando que teníamos un presupuesto que seguir, y que no teníamos planeado pasar toda la tarde sentadas en la terraza del local, optamos por un platón de milanesas para compartir, con papas fritas y bebidas gaseosas. Luego de tomarnos la orden y de traernos las bebidas y el pan, cosa de agradecimos de corazón, esperamos a que nos trajeran el pedido. Y esperamos. Y esperamos. Y seguíamos esperando. Esperamos mucho rato, incluso más de lo que esperamos la noche anterior en Mi Barrio. Y notábamos que mientras tanto llegaba más gente al local, y sus pedidos salían antes que el nuestro. Así que en cuanto ubicamos a nuestra mesera, le hicimos notar nuestra molestia tras tener que esperar tanto rato. Nos vio y nos indicó que lo nuestro estaba por salir. Y en menos de cinco minutos volvió con la tabla de milanesas y con la fuente con papas fritas. Y fue entonces cuando nos dimos cuenta de lo que había sucedido. La tabla con milanesas, por muy apetitosa que lucía,  ¡venía fría! Lo más probable es que el pedido salió a tiempo, pero alguien olvidó llevárnoslo. 

A ver. Tampoco estaba frío tipo: lleva una hora olvidada en el mesón. Pero calentitas recién salidas del sartén u horno tampoco estaban. Para mi gusto fue decepcionante, porque por muy barato que sea, es un servicio que están brindando, por el que estás pagando, sea lo que sea,  y si llegan con el pedido frío, o tibio, tu quedas con la sensación (porque eso sentimos) de que se olvidaron de tí.

No volvería.


En resumen: las hamburguesas, mejor en Mi Barrio, por un poco más de plata te entregan un plato más contundente y las opciones para elegir son deliciosas.

La milanesas: Si tienen la fortuna de tener como amiga a María, lejos las mejores te las prepara ella. Son preparadas con cariño y siempre siempre salen calentitas.

Saturday

Let me roll it

I can't tell you how I feel, my heart is like a wheel...


Hoy escribiré sobre música y de verdad es que estoy un poco ansiosa porque desde hace mucho tiempo que no lo hacia. Quienes bien me conocen, saben perfectamente que ante todo, la música es una parte fundamental de mi vida y, si bien soy algo snob en cuanto a mis gustos musicales (bastante snob), tengo mi gusto bastante definido. Honestamente no me gusta la música actual, creo que es una mierda y ni siquiera me refiero a los éxitos populares que suenan en la radio (*ahem-despacito-ahem*). Sí creo que hay actualmente algunas bandas decentes; me gustan mucho The Black Keys y los primeros trabajos de Phoenix. Pero son los clásicos los que me mueven. Y a pesar de tener los gustos definidos y escuchar los mismos discos y canciones una y otra vez, de repente escucho una canción a la que anteriormente no le preste mucha atención y solo pienso "wow" (no pienso mucho en verdad porque la canción, la letra y los arreglos, ha logrado dejarme sin palabras).

La semana pasada me pasó lo anteriormente descrito. Estaba escuchando el disco "Band on the Run" (1973) de Wings, la banda que Paul McCartney formó en 1971 luego de la separación de The Beatles, junto a su entonces esposa, Linda McCartney. Y si bien ya conozco las canciones del disco, de repente comenzó a sonar Let me roll it, la novena canción del disco. Y de repente sentí que escuché la canción por primera vez. Ese arreglo de guitarra, ese riff con sentimiento, la voz de McCartney, que evoca mucho la de John Lennon (que de hecho, fue objeto de critica ya que muchos pensaron que McCartney imitaba a Lennon en su manera de cantar).



No tengo seguridad si esta canción se la escribió Paul a Linda. Me gusta pensar que todas las canciones que Paul escribió estaban dedicadas a Linda.  Sabemos que "My Love" la escribió respecto de los sentimientos que tenía hacia ella, y "Maybe I'm amazed" la compuso en manera de agradecerle por acompañarlo luego de la ruptura de The Beatles.

Desde su lanzamiento, McCartney ha tocado Let me roll it en vivo en sus conciertos y como he estado obsesionada escuchándola en todos sus formatos, he encontrado un vídeo de Paul McCartney y su banda en el show de Jools Holland en el año 2010. Y la versión es realmente sublime.  Les recomiendo, les pido por favor que lo vean y se maravillen con una actuación impecable.



What Fran Cooked: Seared shrimp with pasta

For a while I've tried to come up with new recipes that don't require much ingredients and much time. And those two requiremen...