Sunday

Donde comer en Buenos Aires: Una guía, parte I.

De los 12 días que pasé en Buenos Aires, probablemente pasé unos seis o siete comiendo fuera. Ahora, no me malinterpreten, tampoco fuí a restaurantes elegantes, de cuatro tenedores ni mantel largo, simplemente seguí a mis guías (bonaerenses nativos) quienes me llevaron a sus picadas, sus lugares favoritos para comer, donde no solo es rico, sino también es barato.

Ahora bien, redactando el borrador de este post, me dí cuenta que fui a tantos lugares y tengo tanto que decir de cada uno de ellos, que esta entrada sería interminable, así que elegí mejor separarlo por tipo de comida. Así que parto esta guía con lo yo considero es una de los mejores inventos del mundo: LA PIZZA 🍕🍕🍕

Pizzería Gûerrín

Fundada en 1932 por dos emigrantes genoveses, Gûerrin se encuentra en plena Avenida Corrientes, entre medio de teatros. Siempre está lleno de gente, familias, turistas, clientes frecuentes. De noche, luego de las funciones de teatro se llena, tanto con aficionados como con los mismos actores que no demoran en posar para las fotos con los trabajadores de la pizzería. Es cosa de solo mirar las paredes, llenas de fotografías de actores, nacionales y extranjeros, cantantes, músicos, escritores, vedettes, intelectuales, personajes de ciencia ficción (recuerdo haber visto una foto de Darth Vader). 
El local es muy extenso y aunque al principio, cuando recién fue inaugurada, apenas atendían en la barra, con los años tuvieron que agrandar la primera planta (que es muuuy grande) y luego agregar un segundo piso.  

Gûerrín cuenta con una carta de 72 variedades de pizza y fugazzetas, además de cuatro variedades de empanadas. Aunque yo solo probé la napolitana de muzzarella, debo decir que es la pizza más deliciosa que he comido en casi 31 años de vida. Y eso que yo me jacto de hacer una pizza maravillosa, la de Gûerrín me superó. Nos ofrecieron masa delgada o esponjosa y obviamente elegimos  la masa esponjosa. Además, nos preguntaron si queríamos jamón entremedio del tomate y el queso, y por supuesto no nos pudimos negar. 

Nos trajeron una pizza mediana para cuatro personas (la de la foto, y éramos solo dos personas), y una cerveza para cada una. Y fue demasiado. Al terminar el primer pedazo ya nos sentíamos completamente satisfechas y solo nos comimos la pizza completa porque somos unas cerdas. Pero realmente, ¿cómo decir que no cuando tienes frente a tí lo que realmente es la mejor pizza del mundo?

A Gûerrín fuimos un día martes tipo 10 de la noche y estaba lleno, Conseguimos mesa por casualidad y cada vez seguía entrando y entrando gente. Y encima era apenas Octubre. Eso habla mucho y muy bien respecto a la vida nocturna que tiene una ciudad como Buenos Aires. Y no solo por que se encuentra en medio de Avenida Corrientes. Por todas partes en donde anduve por Buenos Aires de noche se vivía una rica atmósfera. Será porque, de acuerdo a lo que me contaban, la gente, la familia se reúne tarde de noche para cenar, será porque en vez de preparar algo en casa, deciden que es mejor salir a comer afuera y aprovechar  el máximo de tiempo juntos.


Pizzería Gûerrin: Avenida Corrientes 1368, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



EL CUARTITO

A El Cuartito llegamos tarde, tipo 10 y media de la noche. Y recién entramos al local cerca de las 11 de la noche. Debo aclarar eso sí, que era día sábado. No solo tuvimos que hacer una fila para entrar al local, sino que seguir haciéndola para que nos asignaran una mesa. La decoración de El Cuartito me encantó, Tiene esa onda de fuente de soda, llena de carteles y banderines de fútbol de distintos equipos, grandes fotografías a color de jugadores, algunos famosos, otros no tantos, y otros personajes populares de Argentina. Una vez acomodados en nuestra mesa, tuvimos que quitarnos las chaquetas, porque el calor que se siente dentro del local, con todos los hornos encendidos al máximo, con toda la gente adentro y el hecho de que Buenos Aires tiene un clima algo tropical en primavera (del clima hablaré en otra ocasión, ya que es todo un tema), no permite que salgas de noche, por muy noche que sea, muy abrigado. 

Comenzamos la velada comiendo empanadas. En El Cuartito, la variedad de empandas que tienen es bastante extensa y mientras nos preparaban nuestra pizza (familiar de muzzarella, en esta oportunidad éramos tres), junto con una botella de litro de Stella Artois, yo solo me animé con una de jamón queso (no pude con la tucumana). La pizza demoró un poco en llegar, más que un poco en realidad, porque recuerdo que los chicos tuvieron que preguntarle al garzón si a nuestro pedido le faltaba mucho. En retrospectiva, estuvo bien lo de pedir empanadas, claro que ese día comimos mucho durante la tarde (y también seguimos comiendo después de la pizza, pero eso es material para otra entrada).

Cuando al fin la pizza llegó, nos trajeron un molde hirviendo con queso muzzarella derritiéndose, dorado, con orégano por encima. Traía muchas aceitunas verdes enteras por encima y creo que ninguno de los tres, ni María, ni Nicolás ni yo las probamos. En eso estábamos muy de acuerdo, a ninguno nos gustaban las aceitunas. Esta vez, nuevamente nos costó un poco terminar de comernos nuestra pizza, pero lo logramos, con la ayuda de cerveza y de una compañía y conversación insuperable. Esa es una de las cosas de las que estoy más agradecida. No faltaron ni los chistes, ni las risas, ni las conversaciones.

El Cuartito fue fundada en 1934 y además ofrece poder pagar por la pizza y terminar de cocerla en el horno de tu casa. Eso, en caso que no quieras aprovechar el ambiente que se vive dentro de la pizzería.

El Cuartito: Talcahuano 937, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


LAS CUARTETAS

Caminando por Avenida Corrientes, pasando el Obelisco, justo, justito frente al Teatro Gran Rex, te encuentras con la tercer pizzería que visitamos. Al entrar y ver que está completamente lleno, piensas que es un local muy chiquito, pero si vas con alguien que lo conoce bien, sabrá por donde meterse y lograr encontrar mesa. A Las Cuartetas fuimos un día viernes, el último viernes antes de volverme a Chile. Fuimos con María y con Fabiana, la mamá de María, a quien tenía muchas ganas de conocer. Nos fuimos las tres caminando desde el departamento de María y Nico (ubicado en Once {Balvanera}) y tomamos Corrientes hasta llegar a nuestro destino. En el camino, pasamos por muchas librería (de eso, para otro post). Una vez ya instaladas en la pizzería, comenzamos a revisar la carta. Al menos a mí me gusto mucho la variedad (y los precios) y esta vez pedimos dos pizzas (aunque eran medianas, eh). No tengo muy latente el recuerdo de las variedades de pizza que pedimos, pero sí recuerdo que una de ellas traía palmitos, algo que me gustó mucho. Tanto me gustó que ahora, cuando preparo una pizza en casa, me preocupo de tener palmitos para ponerle, porque de verdad que la combinación es perfecta.
En mi opinión, el servicio en Las Cuartetas fue rápido y eficaz, la pizza llegó calientita y la combinación de ingredientes más la masa esponjosa y la salsa de tomate, junto con la muzzarella derretida y doradita, hicieron que Las Cuartetas se fuera directamente al segundo lugar de mi top de pizzerías argentinas. 

Las Cuartetas: Avenida Corrientes 838, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Saturday

Buenos Aires



¡¡¡Buenas Noches!!!

He vuelto luego del descanso más largo que creo haber tomado en esta plataforma. Han pasado, casi dos años desde la última vez que escribí en este blog (y probablemente desde que escribo desde este computador porque para todas lo demás uso mi teléfono o mi iPad) y la verdad es que el volver se siente muy natural, muy fluido, muy orgánico.

¿Qué pasó? La vida, simplemente. Un trabajo que consume muchas horas y el tiempo libre que tengo (y que es bastante) lo malgasto procrastinando. Yo le puse el "pro" a procrastinar 😉.

Entonces ustedes quizás se preguntarán, ¿qué he hecho durante estos dos años? Pues nada muy diferente a lo que hacía hace dos años. Pero algo interesante que sí hice en octubre del año pasado, fue viajar. Hice mi primera incursión al extranjero, y aunque no viajé muy lejos, para ser el primero (y en octubre de este año se viene otro un poquito más lejano *cof 💂🇬🇧 cof*), fue una experiencia digna de realizar, ya que pude reunirme con una querida amiga, conocer a su familia, conocer una cultura que en muchas cosas no difiere mucho a la mía, aunque en otras somos muy diferentes, conocer lugares, aromas, sabores, colores y hasta un acento diferente para mí. En octubre de 2016 tomé mis maletas y me fui allende Los Andes a pasar 12 días a Buenos Aires.





¿Y a qué me dedique mientras estuve en la ciudad de la furia?

Comí. Mucho. No les puedo decir con cuantos kilos extra volví porque las pesas y yo estamos peleadas desde hace treinta años, pero entre tanta pizza, milanesa, choripán de cancha, patys en El Rosedal, cervezas, medialunas y chipás, debo haber regresado con mínimo, mínimo cinco kilos más.

Compré libros. Muchos libros. Gasté casi todo mi presupuesto en literatura. Y si es que te gusta leer no puedes dejar de visitar todas las ofertas que te tiene la capital mundial de las librerías. 25 por cada 100.000 habitantes (y no, en Buenos Aires no existe el absurdo 19% de impuesto al libro, como lo existe en estos pagos).



Caminé, bastante. La mejor manera de recorrer una ciudad, cualquiera que esta sea, es caminando. Claro que se puede tomar un tour, si eso es lo que te gusta, pero si eres una persona joven y con (algo de) vitalidad, la mejor manera de conocer una ciudad es caminándola, conociendo los rinconcitos más recónditos, aquellos que los guías turísticos no te hablaran, porque existen posibilidades de que no los conozcan. Además, si comes tanto como lo hice yo, ayuda mucho a mantener un equilibrio y no tener que pagar un sobre cargo en el vuelo de regreso.

Reí. Me reí a carcajadas. Cuando lo estás pasando bien, cuando estás con buena compañía, rica comida, interesante conversación, se nota. Se nota en tu piel. Y sentí que volví con una piel renovada. Boté un montón de malas energías riéndome, conversando, pasando un buen rato.

Miré. Miré mucho a la gente que me rodeaba, en el subte, en el bondi, en la calle, en las librerías, pizzerías. Me gusta como los argentinos, o los bonaerenses interactúan entre ellos, como se dicen las cosas. Lo vehementes que son en su actuar.

Durante estos días iré subiendo más posts respecto a los lugares donde comí, compré, visité, me reí, pasé un buen rato. Y prometo solemnemente, no volver a desaparecer por tanto tiempo, sin explicaciones.- 

Oh! you pretty thing

I cannot point out the exact moment when I started to listen to David Bowie. I must have been 15 or 16 years old and in the midst of a...