Monday

But what I really wanna do is act!


Cuando era chica y me preguntaban que quería ser cuando creciera, mi respuesta fue siempre la misma: ACTRIZ!. Todos se reían y a mí no me parecía graciosa mi opción de carrera; yo estaba siendo muy seria al respecto. A medida que fui creciendo y fui reiterando que quería ser interprete de personajes, a mis padres se les fue borrando la sonrisa del rostro. Me decían que los actores eran muy mal pagados en este país y que iba a tener que tener otro trabajo para poder mantenerme. Acortándo la historia, que ni siquiera soñara con ser actriz. Por lo tanto terminé matriculándome en Periodismo, mi segunda opción de carrera. Sin embargo, a lo largo de mis cortos 23 años de vida, he tenido una vasta experiencia en el arte escénico. He interpretado una gran gama de personajes, algunos realistas, otros excéntricos y otros de una especie diferente. Revisando álbumes familiares he encontrado fotos en las cuales he dado vida a estos personajes, y usando esta tribuna que me brinda mi blog, quiero compartirlo con ustedes.



1.- Corría 1989 y yo interpretaba una flor en el clásico “La cuncuna amarilla”. El personaje de la flor en esta obra es muy importante, ya que la historia se lleva a cabo en un jardín. A mis tiernos tres años, comprendí lo que significaba ser actor de método. Interpretar una flor no es una tarea sencilla, requiere mucha concentración observar el comportamiento de un capullo, los sinuosos movimientos del tallo y por supuesto, lucir hermosa pero indiferente a los elogios de los amantes de la flora.



 Fíjense en la pose, no completamente derecha, como toda una flor. Lo mismo con la expresión de mi rostro. La idea es lucir completamente vacante.


2.- Mi personaje de Dálmata #9 en la obra “101 Dálmatas” fue uno muy difícil de lograr; no solo por el hecho de interpretar a una especie distinta, sino que porque mi profesionalismo exigía que lo hiciera convincentemente. No se imaginan lo complicado que es caminar a cuatro patas y desplazarse moviendo brazo y pierna derecha a la vez, luego lo mismo pero con las extremidades izquierdas para avanzar unos centímetros y evitar que la cola se meta en el medio. Lamentablemente no tengo evidencia fotográfica de aquel rol, por lo que tendrán que imaginarse a una Fran de 8 años, con disfraz y maquillaje de cachorro dálmata.



3.- Para 1996,  mi carrera en las tablas (porque gran parte de mi carrera se ha desarrollado en el escenario) llegaba a un punto muy importante. Ese año actué en 2 (dos) obras, cuyos personajes, muy diferente el uno del otro, exigían un alto nivel de compromiso con la tarea y profesionalismo de mi parte. Primero interpreté a Betty Mármol en el clásico infantil “Los Picapiedras”, papel que generó bastante crítica por parte de mis compañeros de elenco, ya que mi disfraz no tenía la piedra blanca característica de la caricatura. Pero sus críticas a mi no me afectaron. Siempre dije que a un actor hay que valorarlo por su interpretación, por el carácter que le impregna al personaje, no porque su atuendo está completo y/o idéntico a quien lo interpretó originalmente.


 Por problemas de iluminación, las imágenes están oscuras, pero soy la que está encerrada en el círculo rojo.
Fíjense en la ausencia de piedra blanca (Y en Dino,que daba pena)



 Luego, hacia fines de año interpreté uno de mis roles más importantes hasta la fecha. Fui la Reina de Corazones en “Alicia en el País de las Maravillas”. Originalmente yo había audicionado para interpretar a Alicia, pero la directora de la obra, que coincidentemente era mi profesora jefe, sugerió que interpretara a la malvada reina. Es que luego de verme como la dulce Betty Mármol, indicó que yo debía interpretar a un personaje más siniestro, para que pudiera ampliar mi espectro emocional. Helena Bonham- Carter interpretó a su Reina de Corazones en la versión fílmica de Alicia luego de mi actuación, fui yo quien la inspiré para que entregará con tanta pasión la misma frase que yo dije 14 años atrás, la hoy  famosa “que le corten la cabeza!”.



 La cara de asustada era porque teníamos una invasión de papparazzos aquel día y yo temía que vuestra presencia me desconcentrara. Afortunadamente no lo hicieron, yay!


4.- En 1997 descansé de las tablas y solo presté mi voz para una obra con títeres que presentamos para el Kinder del colegio. No tengo muchos recuerdos de aquella obra, principalmente porque recientemente mi Abuelita Noni había fallecido y aquella era una época muy sensible para mi núcleo familiar.

5.- Un nuevo año y un nuevo desafío. Corría 1998 y por primera (y única) vez participé en un musical; “La Pérgola de las Flores”. Mi personaje, una florista, fue solo de reparto, aunque la manera que canté “Carmela, Carmela, llegas a la ciudad” por supuesto opacó a la protagonista de la obra, a quien amablemente cedí el rol, ya que necesitaba alejarme un poco de la luz pública y comenzar a cultivar un perfil bajo. Estuve muy sobreexpuesta en aquella época.


 Sip, el pelo es natural. Sip, no sé que estaba pensando cuando decicí cortármelo así, pero es que la modelo de la foto en la peluquería se veía TAN linda!



 6.- El fracaso en taquilla del musical del año anterior, me obligó a volver a los papeles protagónicos de las obras del colegio. Ese año, nuevamente interpreté dos roles completamente distintos. Primero interpreté a la bella (y malvada pero especialmente bella) Reina Grimhilde, de Blancanieves y los Siete Enanitos. De mi interpretación se dijo que había dejado chica a Lucille LaVerne. Esto por supuesto, gracias al increíble trabajo de caracterización por parte de la diseñadora de vestuario y la maquilladora. Se dijo que juntas las tres éramos un “dream team”.


 La canalicé bien, ah? Fíjense en la expresión del rostro. Una copia maestra de los moviemientos de una caricatura.


Luego, interpreté a Golondrina en “El Príncipe Valiente”.El éxito de ésta obra nos llevo a presentarla en el Teatro Pompeya de Villa Alemana, en donde se realizaba la licenciatura para los octavos básicos. Yo tenía 13 años y estaba cursando 7mo. Si bien la obra fue un éxito rotundo, hubo problemas con el sonido y por supuesto, la invasión de pulgas en el backstage que nos atacó antes de salir a escena no nos facilitó el trabajo, pero con la frente en alto salí y profesional como siempre, nadie notó que me rascaba como condenada.

7. Durante 2000-2001 me alejé de las tablas para prepararme para mi papel más complejo hasta la fecha. En 2002 estrenamos “Casa de Muñecas”, de Enrik Ibsen. En esta ocasión interpreté a Nora Helmer, la protagonista de la obra, una ama de casa que sufre una metamorfosis que la hace abandonar todo lo que creó y creía. Nuestra directora le puso nota 7  a mi actuación, que es la nota más alta que se pone en Chile, lo que para mi significó otro éxito rotundo.

8. El año siguiente aparecí como extra en una sala de cine en el cortometraje de título de Natalia Venegas “Cero Nueve”. Un papel relativamente fácil, que me exigía comer unas palomitas de maíz mientras veía una película. Digo relativamente fácil porque con mi previa experiencia en Teatro, podía ser muy fácil que sin querer, mirara a la cámara. Además que es bastante complicado lanzarle pop corn al protagonista del corto, cuyo personaje se sentaba en la fila delantera a la mía y cuyo celular no dejaba de sonar durante la película. Ese mismo año aparecí, aunque sin crédito, en una serie de documentales educativos para la Municipalidad de Viña del Mar, sobre higiene, aunque fueron mis manos quienes se robaron el show, ya que me presentaban cortando un pan por la mitad. Cabe destacar que hasta el día de hoy no he recibido royaltie alguno por aquellos documentales, pero no me importa porque todo lo hago por amor al arte y como diría Penny de The Big Bang Theory  “Getting paid for an acting job is not the definition of professional actress”.

*Con este currículum, espero cualquier día la llamada de la Agencia William-Morris ofreciéndome los roles con los que he soñado. Les aclaro de entrada que mi carrera de actriz como parte de una agencia de talentos solo se hará posible si aparte de éxitos comerciales, me convierten en la nueva “Indie Queen” (tiembla, Zooey Deschanel)

(Ok, bromas de lado, de verdad que si pudiera retroceder el tiempo o si me ganara la lotería estudiaría actuación. *Quien sabe, quizás soy la Meryl Streep 2. 0)

*Espero que el lector sea inteligente y no me haga sacar éste manual.kaythanxbai.

3 comments:

  1. Cuando era chica yo quería ser astronauta, te lo juro...
    Todavía quiero serlo :(

    ReplyDelete
  2. Me encantaron tu relato y las imágenes, pero como soy egocéntrica, me encantó mucho más ver mi bello y talentoso nombre escrito por ahí. Además, formar parte del "dream team"... Qué orgullo...

    Anímate, organiza tus asuntos y estudia teatro, ¡ahora es cuando!
    Al carajo con lo que digan mis(nuestros) papás
    Estudia lo que quieras, pero estudia algo. Y estúdialo en serio.
    Atte.
    Tu hermana mayor

    ReplyDelete
  3. Genial recuento de lo que ha sido tu carrera sobre las tablas. Me informan por interno que están considerando dentro de la Academia el Lifetime Achievement Award!

    Fuera de bromas, es algo que también ha rondado mi cabeza por mucho tiempo. Partí queriendo ser músico (cantante más bien), pero el imaginar las presentaciones en vivo en mis conciertos, también he derivado hacia la actuación. Y por muy descabellado que suene, es algo que aún no doy por muerto y que, terminando dentro de una semana mi carrera, pretendo darle el impulso que siendo más joven nunca le di.

    Uf, ¡supieras la cantidad de premios que he ganado en mi mente! Tengo a mi haber dos Oscar, el primero a mejor actor, por una reinterpretación moderna y surrealista de Macbeth, y el segundo a mejor actor de reparto, por una película de Almodóvar que filmé junto a Penélope Cruz y Carmen Maura. Los Grammy no los cuento, cualquiera se gana uno, y ya perdí la cuenta. Es más, ni siquiera voy a las ceremonias. Pero en vivo, cuando la gente te aplaude y corea tus canciones, ahí siento que recibo mi mayor premio. Dios, necesito volver al psiquiatra.

    ReplyDelete

Las opiniones son libres; los hechos- sagrados.

Oh! you pretty thing

I cannot point out the exact moment when I started to listen to David Bowie. I must have been 15 or 16 years old and in the midst of a...